Pablo Alejandro

Recuerdos

Tan chiquito y amor al volante...
Mi abuela, mi abuelo y mi mamá me llevaron a una juguetería porque me querian comprar un auto-pata, cuando me mostraron el primero y me copé con ese, no sé porque, no me pudieron sacar de mi nuevo juguete rodado. Me tuvieron que llevar en el auto con auto-pata y todo.


Lechón pasado por agua...
Recien nos mudabamos a mi actual casa, entonces para festejarlo mis viejos habían invitado a unos amigos (Betti-Norberto y Norma-Silvio, ambos matrimonios con sus hijos) de ellos, la idea era hacer un lechón al ex horno de barro, pero la lluvia no nos ha dejado hacerlo (llovia tanto que no se prendia el fuego). También se descompuso el horno (que era nuevo) y unos de ellos que se dedica en ese tema lo arregló poniendo un fierro que hasta el día de hoy lo seguimos usando. Lo empezamos a comer a las tres de la mañana.


En Punta Lara de todo un poco...
Tendría 6 o 7 años apróximadamente, habíamos ido a pasar fin de años a Punta Lara con la tia de mi mamá, ese año nos pasó de todo, nos quedamos enterrados con el auto, a mi primo Gustavo le agarró una alergia. Pero lo bueno es que la pasamos bien, a la tia de mi mamá se le cayó un helado y le agarró una tremenda tentación de risa, los asados del tio, las frutillas recien cocechadas que me comia y miles de cosas lindas con la familia de la tia de mi mamá.


Mis abuelas y mi abuelo...
Los patis, el borsh y la capusta de mi abuela Sara.
El yogur casero con bananas cortadas, las tostadas, las figazas de pan, el avión y la hamaca de madera, sus ideales, las cosas que encontraba tiradas, las veces que me arregló los juguetes, sus inventos y los consejos de mi abuelo Eugenio.
Los ravioles, los fideos, los ñoquis y el dulce del leche de mi abuela Adela. 


La Dogge y la Ranchera...
Cuando mi viejo me decia "¿Me acompañas a entregar?" o "¿Vamos con la camioneta?" se me abrian los ojos como 2 faroles, me re copaba el ruido del motor y que saltabamos como locos con la Dogge. En cambio la Ranchera la usabamos todos los días, pero lo más lindo era cuando ibamos con mis amigos atrás. Muchas veces ibamos a entregar con Clodomiro.


Amigos de Gesell que más recuerdo...
Durante varios años alquilabamos unos departamentos arriba de un video juego, así fue que me hice amistades veraniegas, la amistad más linda fue con Verona, también recuerdo al Mono (nunca supe su nombre) que agarró el barco y se fue a ayudar (como voluntario) al Africa. Además recuerdo a la chica que trabajaba en la verdulería de los padres, que se casó con un chico que sino me confundo se llama Walter.
En esos tiempos cuando ibamos a Mar de Las Pampas o a la playa siempre jugaba al tejo con mi compañero de equipo Peco, primo de mi papá. Los otros equipos eran: mi madrina y mi viejo y mi vieja y Orestes, el marido de mi madrina... Obviamente las espectadoras de lujos era Graciela (la señora de Peco) y sobre todo mi perra Kalina.


Mi amor llamado mar...
En enero del 98 a igual que en enero del 2001, Hector, el guardavidas de la playa de los pescadores en Villa Gesell, me invitó a nadar pasando todas las rompientes, propuesta a la cual no me negué y fue una experiencia que jamás podré olvidar.
Villa Gesell y Mar de Las Pampas, los amores de mi vida.