Pablo Alejandro

Biografía

Todo empezó a los pocos meses de haber nacido. Cuando mí mamá me tenía en brazos, se dio cuenta de que no podía enderezar mi cabeza. Entonces me llevaron al médico, me hicieron estudios y los resultados dieron que se habían muerto algunas células en la parte motora de mí cerebro, lo que produjo hipotonía (bajo tono) muscular, patología cuya única cura es el duro trabajo kinesiológico. Así fue como empecé a ir a terapia. Recuerdo que siempre íbamos con el Renault 4 de mí abuelo.

A los cuatro años, cuando ya había comenzado a ir a la escuela de rehabilitación, empecé a dar mis primeros pasos. En ese tiempo, recuerdo que abuelo Eugenio y mamá tomaban dos palos de escoba (uno de cada punta para hacer como una pasarela con barandas), y yo tenía que caminar asiéndome de dichos palos para ir a donde estaba mi abuelo y después volver con mí mamá (así muchas veces). Mientras, mí abuela Sara cebaba mate.

Un día, a fines de 1988, mis viejos me dijeron "Te cambiamos a una escuela común". Yo no lo podía creer... lo primero que me pasó por la cabeza fue que iba a perder a mis compañeros, y por eso, al principio, no me gustó la idea. Hasta que conocí a mis nuevos compañeros. Y en cuanto a los trámites para el pase, mis viejos tuvieron algunas trabas relacionadas con mí posible adaptación a mí nueva escuela. Pero finalmente, encontraron un colegio donde fui aceptado, pequeño y sin escaleras, por temor a que me caiga.

Pero cuando comencé en el nuevo colegio (el República de Turquía), a los pocos meses la escuela se mudó a un edificio con escaleras.

En cuarto grado, Roberto Aller nos enseñó a hacer cuadros con piedras semipreciosas, junto a Liliana y Sandra (mi maestra de 3º y 4º grado respectivamente). Él ya estaba enfermo de cáncer y por eso no trabajaba más como maestro de grado recuperatorio. Con su hermana Graciela, el año anterior, había abierto una escuela para chicos con Síndrome de Down.

Así fue pasando el tiempo. A principios de 1993, me empezó a doler el pie izquierdo. Pensamos que ya eran viejas las zapatillas ortopédicas, y me las cambiaron por unas nuevas. Pero el dolor no me pasaba y cada vez era más fuerte, por lo que también pisaba peor. Hasta que decidieron llevarme a dos traumatólogos, y los dos me dijeron que me tenía que operar. La operación fue el miércoles 20 de octubre de 1993 (tuve que dejar el curso de ingreso a la secundaria, pero igual entré porque era de nivelación) y salí bárbaro. Como tuve tres meses de yeso, y como no podía caminar hasta que me lo sacaran y me dieran las valvas, no me quedó otra que empezar a caminar de cero, ya que había perdido toda la fuerza de mis piernas. Además, tuve valvas hasta principios de 1998.

Para entrar a la secundaria (Instituto Juan Mantovani) me dieron miles de vueltas, ya que no confiaban en mí capacidad, pero a todos les di una gran sorpresa: sólo me llevé Biología y Geografía (se me hizo costumbre llevármelas los años en que las cursé con los mismos profesores) a diciembre en 1º año y aprobándolas. En cuarto año, a los varones nos ataco el virus de la vagancia, y yo me llevé 7; y aprobé las 6 en diciembre y con la séptima, puse "frutillita en la torta", aprobándola en Marzo.

En Enero de 1998, empecé a estudiar ajedrez en el Círculo de Ajedrez Torre Blanca y al año siguiente, comencé la carrera de Técnico Superior en Informática Aplicada, en el Instituto Nacional Superior del Profesorado Técnico, que está respaldado por Universidad Tecnológica Nacional. A fines de 2001, abandoné los estudios, pero me integré a un grupo llamado "Salieris de Gieco de Ushuaia a La quiaca". Somos seguidores del cantautor León Gieco, pero más que nada hacemos movidas solidarias. Lo que quiero destacar de este grupo es su extraordinaria calidad humana.

En el 2004 reanudé mi rehabilitación con Silvana y me estoy recuperando a grandes pasos. Además, decidí en volver a trabajar la parte fonoudiológica y conocí a Miriam, quien me ha ayuda un montón con mí habla. En el presente, por problemas de tiempos, tuve que suspender las sesiones.

En abril de 2007 he publicado mi primer libro titulado Oraciones Sueltas de Amor y de Lucha.

Actualización ─ 2018

El 2018 me trajo un inmenso regalo, el cual le agradezco a la vida poder conocer a esta hermosa salteña, mi novia Elena. A quien amo con mí corazón.