A mi ahijada

Griselda: Es una persona caída del cielo, tiene un corazón muy grande, es un ángel con un alma especial, es un ser que no se puede describir con palabras.

Carta para ella...

En este mundo, las personas especiales son las más valiosas y las más apreciadas. Sin importar lo que pase, ellas siempre comprenden y acuden en tu ayuda. Te toman de la mano.

Te brindan sonrisas cuando lo necesitas. Escuchan y atienden lo que se dice en los silencios. Les importas, y te hacen saber que figuras en sus oraciones.

Las personas especiales saben perfectamente qué hacer. Pueden colmar tu día sólo diciendo algo que nadie más habría dicho. A veces sientes que ellas comparten un lenguaje secreto contigo, que otros no podrían descifrar.

Las personas especiales pueden guiarte, inspirarte, reconfortarte e iluminar tu vida con la risa. Las personas especiales comprenden tus humores y satisfacen tus necesidades, y saben qué es lo que buscas.

Cuando tus sentimientos vienen de lo más profundo del corazón y necesitan ser transmitidos a alguien, no necesitas esconderlos, los puedes compartir....con una persona especial. Cuando llegan buenas noticias, las personas especiales son las primeras en enterarse. Cuando los sentimientos afloran y necesitas llorar, las personas especiales están a tu lado.

Las personas especiales traen el sol a tu vida. Le dan calor al mundo con su presencia, estando cerca o lejos de ti.

Las personas especiales son regalos que traen felicidad, y tesoros que el dinero no puede comprar...

El poema que sostienes en tus manos...

El poema que sostienes en tus manos es un poema muy especial. No sólo porque te lo escribo yo... pero porque dice algo que quiero que sepas hoy y que lo recuerdes para siempre.

Con este poema quiero expresar que tú eres increíblemente especial para mí.

Eres muy importante en mi vida y esencial para mi felicidad.

Ese preciso lugar donde nuestras vidas se superponen, es el espacio donde encuentro mayor comprensión, la más inmensa paz, los recuerdos más hermosos, y una alegría que habita en mi corazón.

Cuando sostengas este poema en tus manos, quiero que imagines que te estoy sonriendo con dulzura y que te agradezco... por todo lo que eres... para mí.

Pablo Alejandro Carravetti